Es heroica la valentía
de un pueblo que hace 52 años alzo su voz para reclamar su derecho
de libertad y democracia, cercenado por el Régimen Personalista
del General Marcos Pérez Giménez durante seis años de
gobierno(1952-1958), cuyo derrocamiento fue consolidado el día 23
enero de 1958, gracias a la unión cívico-militar de los
venezolanos.
Su derrocamiento fue
crucial para el nuevo modelo político que se implemento por las
cúpulas partidistas que hicieron acto de presencia, en el llamado
Pacto de Punto Fijo, el 31 de Octubre de 1958, lugar donde los
partidos que se hacían llamar democráticos, tomaron el control de
la nación a espaldas del pueblo, creando la constitución moribunda
de 1960 a sus privilegios y pretensiones de gobernar el país durante
40 años de exclusión y beneficio de la burguesía capitalista que
recibió instrucciones desde el imperio norteamericano para desangrar
la dignidad de un pueblo soberano.
Por tal motivo el Centro
Nacional de Desarrollo e Investigación en telecomunicaciones
conmemora este día inolvidable en la historia de venezolana,
haciendo acto de presencia en apoyo al Primer Mandatario de la
Republica Bolivariana Hugo Rafael Chávez Frías, quien conjuntamente
con el respaldo de la mayoría popular, celebra en la Plaza O’Leary
de Caracas la rebelión patriótica y revolucionaria del pueblo
venezolano, hoy reivindicada gracias a la Consolidación del Proceso
Bolivariano.
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La aclamación
libre de los ciudadanos es la única fuente legítima de todo poder
humano.
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El hombre de
honor no tiene más patria que aquella en que se protegen los
derechos de los ciudadanos y se respeta el carácter sagrado de la
humanidad: la nuestra es la madre de todos los hombres libres y
justos, sin distinción de origen y condición.
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La libertad,
esa preciosa planta, no nace ni en los páramos helados ni en los
ardientes arenales, sino en aquellos terrenos donde la naturaleza ha
combinado sabiamente los principios del calor y del frío.
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Para que un
pueblo sea libre debe tener un gobierno fuerte, que posea medios
suficientes para librarlo de la anarquía popular y del abuso de los
grandes. Del contrapeso de estos dos cuerpos resulta el
equilibrio social, la libertad de todos y la estabilidad del
gobierno.
Simón Bolívar