El hombre desde los inicios de la humanidad siempre ha
mirado el cielo con una mezcla de admiración y temor. El firmamento
que lo rodeaba era la morada de dioses y espiritus superiores los
cuales imaginaban a inmensa altura y le recordaban lo pequeña que
era su existencia en comparación con la de aquellos. Hoy en dia el
cielo está habitado, no con los productos del alma humana como en la
antiguedad , sino físicamente por máquinas que impasibles y desde
la enorme ventaja que les reporta la altitud en la que se mueven
intentan con su funcionamiento hacer nuestra vida lo más llevadera
posible. En la actualidad la variedad de satélites artificiales que
rodean la tierra es sorprendente.
Básicamente un sistema satelital es un sistema
repetidor. La capacidad de recibir y retransmitir se debe a un
dispositivo receptor-transmisor llamado transponder,
cada uno de los cuales escucha una parte del
espectro, la amplifica y retransmite a otra frecuencia para evitar la
interferencia de señales. Un sistema satelital consiste en un cierto
número de transponder además de una estación terrena maestra para
controlar su operación, y una
red de estaciones terrenas de usuarios, cada uno de los cuales
posee facilidad de transmisión y recepción.
La idea de tener un satélite venezolano parecía
increíble hasta hace apenas pocos años. En pleno siglo XXI la
mayoría de los venezolanos ni soñaba que nuestro país podría
tener participación en la tecnología aeroespacial que en estos
momentos interconecta al mundo. Pero esta posición ha comenzado a
cambiar: Venezuela tiene en órbita un satélite comunicacional
propio, que no sólo ofrecerá autonomía en materia de
telecomunicaciones, sino que además es una poderosa herramienta
educativa y de integración regional.
El satélite Simón Bolívar,
proyecto Venesat I, está encaminado hoy a la consolidación de la
soberanía venezolana en materia de telecomunicaciones y del
desarrollo de programas educativos con otros países de la región.
La propiedad del Venesat I, a rasgos generales, tiene
como ventajas varios puntos, entre los cuales se pueden nombrar:
-
Cobertura inmediata y total de grandes zonas
geográficas, desde el espacio sideral podremos vigilar nuestras
áreas agrícolas, nuestras zonas sísmicas, vigilar nuestro
territorio, impulsar la tecnología celular.
-
La
posición privilegiada del satélite en la órbita geoestacionaria
permite a todas las estaciones, situadas en la zona de cobertura del
satélite, el acceso simultáneo al sistema.
-
Independencia,
ya que al tener la potestad y la administración sobre nuestras
telecomunicaciones, se pueden impulsar varios sectores de la
sociedad, tales como: la educación, la cultura, los deportes, todo
sin la figura de los llamados patrocinantes.
-
Se podrá minimizar los gastos que tiene Venezuela por
concepto de pago satelital.
El Ministerio del Poder Popular para Ciencia y
Tecnología e Industrias Intermedias y el Centro Nacional de
Desarrollo e Investigación en Telecomunicaciones (CENDIT), apoyando
esa soberanía tecnológica, se han enfocado en la creación y
desarrollo de proyectos relacionados directamente con el VENESAT I, y
en general, proyectos en el ámbito de las telecomunicaciones, para
así suplir las necesidades en el área tecnológica que actualmente
se encuentra en gran crecimiento en nuestro país.
Autor: Dorian Aguilar